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La recesión agrícola continuó en 2011


En el año 2011 la agricultura continuó la tendencia decreciente de años anteriores, registrándose caídas altamente significativas en los rubros de mayor peso en la estructura de la producción vegetal y de alta sensibilidad por ser parte importante en la dieta del venezolano, por la superficie que abarcan y las familias que dependen de ellos. 

En cereales, en maíz se produjo 1.350.150 Tn, esto representa una caída del 23,68% respecto al año pasado, y el 60% de la producción de 2.187.000 Tn alcanzada en el 2007; representando a su vez el 35,5% de las 3.900.000 Tn que necesita el país.

En sorgo, la caída respecto al año pasado es de 39,66%, la producción más baja de ambos cultivos en los últimos doce años. Las 78.800 Tn producidas en el 2011 representan el 17,5 % de las 450.000 Tn obtenidas en el 2007

El arroz logró recuperarse de dos años malos consecutivos, pero continuamos importando más de 300.000 Tn cuando hace años nos autoabastecíamos completamente y generábamos un excedente de 100.000 Tn que era exportada a Colombia.

La caña de azúcar registró un crecimiento de apenas 2,5% respecto al año pasado.  Este cultivo; a pesar de los desarrollos y la inversión en centrales,  está muy lejos de alcanzar los volúmenes del año 2008 (9 millones de toneladas), siendo la producción de los dos últimos años equivalente a la registrada en la mitad de la década de los años ochenta.

En café, la caída de la producción de 2011 fue del 31,74%, una cifra alarmante con relación a la producción alcanzada a finales de la década de los noventa (1.500.000 quintales).

En hortalizas, el tomate y la cebolla se contrajeron en un 25 y 18%, respectivamente, el pimentón creció en un 16%. La naranja decreció un 10%  y la papa un 45,15 %.

Dos oleaginosas de ciclo corto, muestran un crecimiento importante. En el caso del girasol el crecimiento fue del 52,09%. Este renglón ha venido sustituyendo la superficie dedicada a sorgo y ajonjolí en los Llanos Occidentales. En ajonjolí se creció un 8,75%, con respecto a 2010; sin embargo la producción de este rubro  se ubica muy por debajo de la del año 2005, cuando se produjeron 49.218 t. En contraste, la soya está en los niveles más bajos de la historia, se desconocen las cifras porque es producida casi exclusivamente por los programas públicos y las estimaciones extraoficiales no sobrepasan las 5.000 has, esto es apenas el 0,5% del millón de hectáreas que requiere el país para autoabastecerse en harina oleo proteica y aceite de soya.

  Estimados de Producción
del Año 2011 en Toneladas

Rubro

2011

2010

2007

Crec.: 11/10(%)

Crec.: 11/07(%)

Maíz

1.305.150

1.710.000

2.187.000

-23,68

-40,32

Arroz

645.000

535.000

990.000

20,56

-34,85

Sorgo

78.440

130.000

450.000

-39,66

-82,57

Caña de Azúcar

5.953.855

5.800.000

8.962.852

2,65

-33,57

Café (*)

785.000

1.150.000

1.467.391

-31,74

-46,50

Papa

78.300

142.750

214.604

-45,15

-63,51

Tomate

143.250

193.400

207.545

-25,93

-30,98

Cebolla

177.400

217.600

235.300

-18,47

-24,61

Pimentón

168.750

145.000

125.020

16,38

34,98

Naranja

450.000

500.000

310.000

-10,00

45,16

Girasol

54.140

35.597

5.163

52,09

948,62

Ajonjolí

24.263

22.310

28.000

8,75

-13,35

*quintales

 Observando la producción notamos que los agricultores venezolanos atravesaron un año 2011 lleno de dificultades, a las contingencias climáticas se agregaron otros factores relacionados con las políticas públicas de impactos negativos para el Sector. Veamos como estos factores influyen en la producción:

Efecto Clima

Los últimos tres años se alejaron del patrón climático típico del país; en efecto,  en 2009 soportamos la sequía más severa de los últimos 45 años (fenómeno del Niño) y 2010 y 2011 fueron años de copiosas precipitaciones (fenómeno de la Niña), las cuales aún están impactando el ciclo norte –verano, 2011-2012.

La sequía y el exceso de lluvias afectan la producción de diversas formas; por una parte, limitan la superficie de siembra, en espera de las lluvias o de su retiro para sembrar o completar las siembras, y por otra parte, ambas situaciones afectan el ciclo productivo, elevando los costos de producción y disminuyendo la productividad.

Los costos se incrementan por múltiples causas, entre ellas: las resiembras por la repetición de labores culturales y aplicaciones adicionales de agroquímicos, fertilizantes y de semillas, la inefectividad de plaguicidas y el incremento de las dosis normalmente utilizadas. En conclusión, se produce menos a un costo más  alto.

Efecto precios

A la situación del impacto de las lluvias se une la caída sostenida de los precios reales a nivel del productor. Año a año acudimos al Ministerio de Agricultura y Tierras  a consignar las estructuras de costos de producción de los cultivos con precios controlados, participamos en mesas e instancias técnicas de ese Ministerio; argumentamos,  justificamos y debatimos las estructuras, las cuales; pese a nos ser objetadas, terminan no siendo consideradas en la fijación de los precios.

 En algunos rubros se repiten los errores de asumir incrementos porcentuales sobre precios de años anteriores que tampoco justificaban sus costos, trasladando el déficit y en otros, los incrementos son pírricos, muy por debajo de los acumulados de inflación y lejanos a las expectativas de los agricultores.

La política comercial aplicada en la agricultura venezolana, en esta Administración, es la principal responsable de la recesión agrícola. La escasa o negativa rentabilidad  de la producción ha provocado el sobre endeudamiento de los agricultores, los cuales están  imposibilitados de solventar sus deudas con la banca.  En estas condiciones es imposible crecer y reinvertir en las fincas

Responsablemente señalamos que los agricultores venezolanos están subsidiando a los consumidores del país, creando un sobrendeudamiento insostenible para cualquier actividad económica. La consecuencia es la pérdida de nuestra capacidad productiva que se refleja en el crecimiento exponencial de las importaciones, afectando el empleo rural y propiciando la migración hacia las grandes ciudades.

Efecto importaciones

Desde 2004 las importaciones agroalimentarias sostienen un ritmo de crecimiento altamente significativo, apartándose del promedio histórico; en efecto, de 1.500 millones de dólares en  importaciones agroalimentarias del trienio 1996-1998, se pasó a 6.500 millones de dólares en el trienio 2008-2010, un incremento de cinco mil millones de dólares entre ambos trienios.

Es importante referir algunas condiciones presentes en las importaciones agroalimentarias:

·     Los países donde se originan, tienen inflaciones de un solo dígito, muy inferior a la de Venezuela, esto significa una ventaja competitiva sobre la producción nacional.

·     Los agricultores de esos países reciben ayudas, compensaciones y subsidios significativamente altos.

·     Gran parte de las materias primas importadas tienen origen transgénico (vedado en Venezuela).

·     Son “truequedas” por petróleo, desconociéndose su valor y,

·     Adicionalmente se subsidian internamente, en monto también desconocido.

La caída de los precios reales a nivel del productor; tal como lo referimos anteriormente; a pesar de ser una situación de vieja data, este año cobra una significación especial por el  crecimiento de los precios internacionales. En efecto, los precios en el mercado internacional  del maíz (blanco y amarillo), el arroz, el sorgo,  el  azúcar, el aceite de soya, el trigo, la leche en polvo y el café, entre otros rubros, superan el año record de 2008.

Venezuela, entonces está pagando precios mucho más altos por los productos importados, que por los productos nacionales. El  beneficio neto es para  el país de origen de las importaciones y para los grandes productores de esos países, no precisamente pequeños y medianos productores, como los que constituyen la base y gran mayoría de los agricultores venezolanos.

Efecto intervención de tierras

Pero aquí no terminan las dificultades de los agricultores, la intervención de tierras y el acoso a la propiedad es la amenaza más grande que se cierne sobre la agricultura.

El MAT declara  haber “rescatado” en siete años 2.340 fincas y más de 3,67 millones de hectáreas, suficiente superficie para abastecer a buena parte de los países de América del Sur, incluido el nuestro; no obstante, el aporte que estos predios ofrecían al Producto Agrícola, a todas luces se ha reducido considerablemente y aún están pendientes ejes productivos en diferentes zonas del país en planes de “rescate”.

Las invasiones y las intervenciones son noticias diarias y la reciente decisión del TSJ de despenalizar la invasión, provocará una anarquía difícilmente controlable. Bajo estas condiciones es imposible invertir en la agricultura, crecer y desarrollar los predios rurales.

 No hay justificación alguna en las intervenciones de tierras, Venezuela necesita SUMAR áreas de producción y no SUSTITUIR  a sus patronos, los cuales hemos dedicado nuestro mayor esfuerzo y sacrificios en desarrollar nuestras fincas. Existen ¾ partes de áreas potenciales de siembra a lo largo y ancho de nuestro país que no han sido desarrolladas, los esfuerzos del estado deben centrarse en invertir en la promoción del desarrollo de nuevas superficies que aumenten nuestro potencial productivo.

Efecto inseguridad personal

A la inseguridad jurídica en el sector rural venezolano, se une la personal. Constantemente los agricultores son víctimas de secuestros, robos, atracos y asesinatos, asaltan las fincas, roban camiones de insumos y productos, matan a trabajadores y a productores en todo el país. Continuamente manifestamos nuestro pesar por la desaparición de un agricultor en manos de secuestradores o caído en manos de los delincuentes.

La inseguridad rural nos obliga a asumir costos que en ningún país del mundo civilizado se llevarían (vigilancia para resguardo de las fincas, sistemas de detección, escoltas para la transportación de productos e insumos, sistemas de comunicación, etc.), con el agravante de que estos costos no se consideran en las estructuras que supuestamente justifican la fijación de los   precios regulados.

Efecto disponibilidad de insumos

La provisión de insumos se ha convertido en un viacrucis para los agricultores. La expropiación de Agroisleña, tal como lo advertimos en su oportunidad, lejos de garantizar los agroquímicos, insumos y semillas a los productores, ha resultado en una limitación mayor.

Si bien es cierto que las asociaciones afiliadas a nuestra Confederación, gracias al trabajo de sus dirigentes, lograron acceder a parte de sus requerimientos, en los dos ciclos productivos de este año hubo fallas importantes de suministro.

Agroisleña; no solo proveía insumos agrícolas, era un importantísimo pulmón financiero para los agricultores al facilitarle las formas de pago por sus productos. Agropatria exige el pago de contado y restringe los volúmenes solicitados a cantidades mínimas que limitan la superficie a sembrar.

En condiciones de un régimen de lluvias favorable, las posibilidades de cubrir una superficie de siembra mayor se hubiera frustrado por la indisponibilidad de insumos de la filial del Estado.

  En múltiples oportunidades hemos recomendado al ejecutivo que ante las dificultades evidenciadas por Agropatria realicen aperturas a otras empresas que puedan importar agroquímicos y complementar nuestras necesidades; sin embargo, los temas de divisas y permisologías han sido obstáculos prácticamente insalvables.

Efecto inversión pública agrícola

Persiste en el Sector Agrícola venezolano fallas graves de vialidad, drenajes, infraestructuras de servicios y desarrollos de sistemas de riego.

Hemos señalado insistentemente que el dragado de ríos y cañadas en las zonas de producción agrícola relevante, aliviaría significativamente las áreas inundables y posibilitaría aumentar la frontera agrícola. De igual forma el aumento de las áreas de riego, permitiría complementar el suministro de agua en las zonas donde la escasez  es más severa, a la par que permitiría aumentar la superficie cultivable en el ciclo norte-verano.

Con respecto a la vialidad agrícola, es imperioso el mantenimiento de los ejes viales en regiones de primera importancia  productiva. Las pérdidas post cosecha y los costos de transporte se reducirían y el ahorro en repuestos automotores, sería igualmente significativo.  

Efecto Nuevos costos no asociados a la producción

Ya mencionamos los costos  en materia de seguridad que afrontan los agricultores, a ellos se agregan un conjunto de disposiciones de las leyes y normativas, concebidas para el sector urbano y extendidas al nuestro sin la debida adaptación. Especial referencia en este caso, debemos hacer a las disposiciones de la LOPCIMAT sobre condiciones de trabajo; a las normativas del SADA para el transporte y el guiado de productos; a las exigencias del Ministerio de Ambiente; y a los requerimientos del CIPC, DAEX, y otros entes sobre el transporte de insumos agrícolas.

En todos estos casos debemos puntualizar que no nos oponemos a cumplir con las normativas; pero que ellas deben ser reconocidas dentro de nuestros costos de producción y adaptarse alas especificidades del Sector Rural. 

Fedeagro reafirma su compromiso de aportar su esfuerzo y el trabajo creativo de sus agricultores para consolidar y desarrollar la agricultura venezolana. La contribución de la agricultura al desarrollo económico y regional es vital para lograr equilibrio y prosperidad del país. Exhortamos al Ejecutivo y demás entes del Estado a ampliar el dialogo y el entendimiento con todos los actores de los circuitos agroalimentarios para delinear programas, planes, políticas y acciones orientadas a proyectar con base cierta al Sector Agrícola Nacional.

 


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